Y esto me lleva a contaros mi día de observación de "rara avis" que tuve el otro día en Heathrow. Resulta que como se fue Jorge, vino MCruz a pasar unos días hasta que nos volvamos, y fui a buscarla al aeropuerto. En la Coruña había tal niebla que tuvieron que salir desde Santiago y muy retrasados, así que yo, q acababa de dejar a Jorge en camino hacia Stansted, y después de la clavada magistral del metro, 11£ desde Tottenham Hale hasta Heathrow 😱, me pase el día en Heathrow esperando a mi cuñada.
Bueno, volviendo a Heathrow, pase unas 5 horas esperando y claro, me dio tiempo a todo! La terminal no es nada divertida hasta que no pasas al duty free, y ahí no podía pasar, así que no tenía mucho con lo que entretenerme. Primero, me senté en la sala de llegadas y se me sentó un señor al lado, era un taxista y no paraba de comer gominolas de forma compulsiva, y entre osito y osito, comentaba cosas: uf, que caro me va a salir el parking del aeropuerto, hay que ver lo desastrosa que es esta terminal, siempre hay retrasos (claro, la niebla de Coruña es la culpable del caos en la terminal), de dónde viene tu pariente?, mi amigo viene de América, ah, muy bien. Y volvía, cuanta gente esperando, es que esta terminal no va bien, no sé por qué pero no encuentro el vuelo de mi amigo en la pantalla, ya, decía yo, y tan pesado estaba con el puñetero vuelo que saqué mi iPhone, yo maripuri, y le pregunté por el número de vuelo. Qué cosas tan modernas tienen los móviles, me dice. Yo no tengo eso, pero mi amigo viene de América, ya, decía yo, pero de dónde, que América es muy grande. Pues no fui capaz de saberlo hasta que no metí el número en la aplicación del móvil y resulta que el tío éste no se enteraba de nada. El avión de su amigo llegaba al día siguiente, a la terminal 5 y el vuelo venía de Calgary, Canadá. Al final, sí que venía de América. Oh, my god, se levantó y se fue. Y no me ofreció ni un osito, desagradecido.
Después de tomarme un sándwich en M&S y un zumo, me fui a dar un paseo y en busca de un cafelito. Salí a la calle y me senté fuera a observar a la gente que entraba y salía de la terminal. Muchos árabes y japoneses, y muchos de los que se iban, hacían cola para rellenar y exigir la devolución del Tax revenue.
Cuando ya se acercaba la hora, me coloqué delante de la puerta de salida, para ver el teatro del mundo que es ver salir a cientos de personas de lugares tan diferentes, que esperan ver a alguien conocido que les va a buscar. Todos tienen cara de expectación, de sorpresa, de alegría, y me acordé de Love Actually, que acaba así, viendo como la gente se reúne en las salas de llegada de los aeropuertos. Qué bonito... Y finalmente, salió MCruz.

Unas tan negras y otras tan coloridas..., algunas de estas, aunque no se aprecie en la foto, eran muy elegantes, gente de pasta. Yo estaba ahí sentada y los veía a todos pasar, con carros llenos de maletonas enormes y algunos además con cajas de vajillas completas y juegos de té o café superferoliticos y llenos de dorados, estaba claro que venían por una larga temporada o quizá, a vivir aquí.
Volví a entrar al cabo del rato y me fui de paseo por las pocas tiendas que hay en esta zona. Me hizo pensar en La Terminal, la película esa, basada en una historia real, en la que un tío se queda en el limbo del aeropuerto en Estados Unidos sin poder salir ni entrar, malviviendo en la terminal. Lo mío era mucho menos angustioso pero más aburrido, eso también. Entré en una tienda de maletas y la pobre dependienta estaba más aburrida que yo y no sé cómo pero nos pusimos a charlar, le conté que estábamos aquí de vacaciones y cuando le dije que era española se puso contentísima, me pregunto mil cosas sobre Madrid y Santiago, qué ganas tenía ella de viajar, claro, es que mis padres son tan tradicionales que no me dejan aún irme sola por ahí. Qué tal se vive en España?, tiene que ser precioso. Era de Afganistán, 19 años y muy mona, con hiyab y una verborrea alucinante. Me dijo que era de Afganistán pero que había nacido en Londres, que nunca había viajado a su país, pero es que le daba miedo, le podía caer una bomba o algo así, qué horrible. No se sentía británica, tampoco parecía sentirse muy identificada con Afganistán. Ella, lo que quería era viajar por Europa, y estaba ahorrando aunque a sus padres no les hacía mucha gracia el tema. Luego me pregunto si tenía hijos y le hice el resumen, le encantó que los chicos estuvieran trabajando en Londres, y me dijo que ella estaba un poco aburrida en la tienda. Un poco? Uf, cómo hablaba!
Seguí con mi paseo, matando el rato y me encontré con la sala de rezos multicultural.
Para empezar, no entendí todos los símbolos religiosos, pero aun así, me metí para ver qué era o qué había. Eran dos salas separadas por un pequeño pasillo, a la derecha estaba la cristiana y a la izquierda la musulmana, los demás credos no sé donde se ponían, o que se supone que hacían, solo sé que en el armario había literatura para cada una de ellas, el Talmud judío y lo que sea que usen los budistas. En la cristiana había una mesa que hacia las veces de altar y un par de Biblias, nada más. En la musulmana había una cortina que separaba la zona de rezo de los hombres y las mujeres, había alfombras para utilizar y un sitio donde dejar los zapatos. No pude ponerme a fisgar mucho más porque hay cámaras por todas partes, CCTV, y ya te advierten que no andes con móviles y eso, aunque me provocaba una enorme curiosidad. Tampoco me quedé más porque el aire acondicionado estaba bastante fuerte y el pestazo a pies se quedaba congelado en el aire y resultaba súper desagradable. Esta es la funda del móvil que me han regalados mis hijitos por mi cumple! Yo diseñé las fotos que yo quería, fotos de este viaje, y las lleve a Oxford St, a la tienda donde en una hora aproximadamente te la imprimen en la funda y queda súper chula y personalizada. Ni a Pedro ni a ellos les gusta nada, pero a mí me rechifla!!

Y esta es una de las últimas tardes de Juan en H&M, Dios, qué penita le da marcharse, que bien lo pasa, sobre todo en su "till", en la caja. Es un experto, sabe hacer de todo, con tarjetas, sin tarjetas, devoluciones..., un artista. Y siempre sonríe y es súper amable, el empleado del mes!!!
Y por ultimo, os cuento que este es el país de los mil sabores. Seguro que no es el más raro en eso, para nada, pero desde luego mucho más que en España. Pides un paquete de patatas y resulta que pueden ser de cien mil sabores, con queso y cebolla, con vinagre, con cóctel de gambas, con bacon, picantes, y no sigo porque no me acuerdo, pero en serio, hay muchísimas. Luego, pasa igual con las cervezas, y en general con las bebidas, hay tantos tipos de cervezas que si llegas sin haber tomado la decisión antes, puedes hacer noche en la barra. El otro día me pidieron media pinta de sidra, y también aquí podía elegir, había varios tipos. Dulce o seca? Les pedí que me trajeran una más dulce, pensando en una tipo "el gaitero", y esto es lo que me trajeron, la del medio, tan mona. Resulta que tiene un toque de fresa!!! A la sidra le meten un chute de sirope de fresa por si no tiene bastante sabor y ya está, arreglado. Al principio esta tomable, pero al cabo del rato, acabas asqueada del sabor dulzón y artificial. Aajjj. Los sabores planos no les gustan, todo tiene que tener un añadido, incluso la cocacola, que puede ser de cereza, de vainilla..., o lo más flipante, el agua. El agua del grifo normal y corriente tiene gajos de naranja, limón o pepino!!!










No hay comentarios:
Publicar un comentario