martes, 30 de agosto de 2016

Una Maña en Londres

Y aquí las impresiones de una extranjera en Londres, extranjera del todo porque para empezar todo mi inglés ha consistido en algún “Thank you” y uno que otro “sorry” mientras que estos chicos se mueven por aquí con la absoluta naturalidad del que está en su casa.

Yo todo el tiempo con los ojos muy abiertos porque hacía años que no venía y la primera impresión es que todo es muy distinto. Me explico: si voy a Francia o a Italia, por ejemplo, se que no estoy en España, pero, idioma aparte, no me siento muy diferente. Aquí si. Aquí todo es distinto: desde los edificios (me encanta la forma en la que mezclan construcciones muy modernas con casitas ancestrales, que, aunque no tengan un valor arquitectónico especial, no han tirado, con lo que quedan barrios encantadores en pleno centro: casitas de colores con las ventanas llenas de macetas al lado de barrios muy serios) hasta la forma en que se mueven: no sólo conducen por la izquierda, es que además todo parece estar permitido y se lo toman con total tranquilidad, y por supuesto la gente, que hace un Londres supercolorista, porque se visten como les da la gana y porque hay mogollón de musulmanas, miles de gentes de color (negro), también indios, y por supuesto blanquitos rubicundos de piel transparente y (¿inocentes?) ojos azules.

Ya os contó Betty las horas que pasó esperándome en el aeropuerto. Tenía que haber llegado a las 4 y llegué a las 8 por culpa de la niebla. Mi primer metro. Luego muchos más que esto es muy grande. Lo primero: hay que ser universitario por lo menos para moverse aquí en metro: no todos los metros hacen todo el recorrido, por lo que es un follón saber que línea tienes que coger y apañarte en los siguientes 25 transbordos, en fin, yo estaba en buenas manos, así que llegamos perfectamente tras 2 horas de viaje, bueno: Un Santiago-Londres cualquiera.

Les había pedido que me enseñaran lo más típico, así que al día siguiente nos fuimos al puro centro: Picadilly y a visitar a la Reina que al parecer estaba porque estaba la bandera británica en lo alto de Buckingham Palace, fuimos por un parque que creo que se llama Green Park y salimos por St. James Park, que esta es otra cosa de Londres, que está lleno de parques con gentes tomando el sol, ya que hacía un día estupendo, que yo venía un poco apurada porque sólo tenía ropa de verano pero hace calor. Mucho.Pasamos por Westminster y habríamos entrado pero costaba la friolera de 20pouds y lo obviamos ¡como se las gastan con los precios!

Comimos en un pub, donde Betty se tomó la rica sidra con cereza y yo me inicié en los secretos de la cocina inglesa, eso si, con una Guines.

Luego Trafalgar SquareWhitehall, desde donde asomamos la nariz a Downing Street que yo no sabía que es una calle cerrada y protegida por un montón de policías con metralletas. Y de ahí fuimos a Covent Garden que es un mercado antiguo precioso.

Rica cena en casita y a la cama, que estábamos bastante cansados después de tanto caminar.

Pero al día siguiente, ya repuestos, nos volvimos a lanzar a las procelosas calles de Londres, paseamos otro poco por el centro y fuimos a China Town, que está muy muy céntrica y es muy chiquitita, son sólo dos calles, pero es muy china. Luego al Britis a ver a los asirios y el Partenón. Ellos se apuntaron a una visita a la Europa medieval, yo escuché un poco, pero como no me enteraba de nada, me fui a ver a los egipcios.

De allí fuimos a Hyde Park, más en concreto a Speaker´s corner: Casi todos eran musulmanes que discutían con otros musulmanes sobre religión, algunos en árabe, y algunos con ingleses, pero era monotema. A Betty y a mi nos agarró un musulmán y nos dio una conferencia completa sobre la religión de Mahoma, tan completa que no sabíamos como escaparnos. En fin, que estamos ya casi convencidas y vamos a empezar a aprender árabe para leer el Corán y ver la luz.

El domingo fuimos a ver la orilla derecha (creo, pero a lo mejor es la izquierda, la menos poblada vaya) del Támesis. Subimos a la Tate Galery porque desde arriba se ve todo muy bien, paseamos apaciblmente a la orilla del río, que estaba precioso.

Y por la noche a ver un musical con Ana, la amiga de Betty y Pedro de Oxford, y sus hijos, creo que fue muy divertido.

Y ayer ¡Fuimos de Carnaval! Betty tiene miles de fotos que serán mejores que cualquier explicación. Yo sólo puedo decir que no me podía creer lo que estaba viendo: Brasil y la samba desfilando por Notting Hill, y si, había mucha gente de color, pero también inglesitos de pura cepa moviéndose ¡con gracia!. Por supuesto nos unimos a la fiesta y bailamos con el salero que nos caracteriza. Por la tarde había tanta gente que era difícil caminar, así que nos fuimos a cenar a un italiano fuera del carnaval.

Y ya mañana nos vamos ¡sniff!, me ha sabido a poco, pero ha sido intenso y muy divertido.

 

 

 

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