miércoles, 3 de agosto de 2016

Vecinos, té y bicicletas

Los vecinos son un poco raros. Es un matrimonio, ella de origen español y el de origen griego. Ella se llama Pili y él se llama Fred o Fed no lo sé seguro. Son bastante amables en principio, aunque son un poco histéricos. Les molesta absolutamente todo, todos los ruidos, lo que se cuida o no se cuida el jardín, se enteran de todo lo que concierne a los que viven a un lado, al otro o enfrente. El se ha dedicado a la construcción y ahora mismo está pre jubilado, está claro que se ha forrado de pasta, parece más joven que yo! Ella,que se llama Pili, es profesora en un colegio de primaria. Hoy estaba yo tendiendo la ropa en mi mini Jardin selvático cuando salieron los dos a su jardín, armados cada uno con unas tijeras de podar...en su jardín no hay nada que podar, lo tienen súper arreglado, así que salían para darme conversación, seguro. Me ha contado que le encanta la Coruña, que se iría a vivir a España, luego la ha emprendido con el dueño de esta casa, que no la cuida, que no la mantiene, que lleva mucho tiempo alquilándola en airbnb sin pagar tax y los inquilinos que han tenido se han portado fatal, montando fiestas, haciendo ruido... Dice que menos mal, nosotros somos muy buenos. En la puerta de la izquierda hay una casa que está siendo totalmente renovada, hay obreros todos los días desde las 8, y el ruido, ese sí que es insoportable. Dice Fred que deberíamos exigir una rebaja, aunque también es verdad, que nunca estamos en casa. Hoy, porque me toca la colada, si no, estaría dando tumbos por Londres. Es más, me voy.
Y me fui caminando por este barrio hasta un sitio de té que había visto en Kensal Rise. 

La opción era demasiado tentadora, claro, así que caí felizmente. Para entrar en el sitio este tienes que acceder a la parte de atrás de una casa, por un pasillo bastante complicado, pero lleno de carteles rosas como este que te invitaban a seguir. La sala era muy pequeñita dividida en dos partes y de preciosa decoración. Y, claro, como fui a una hora muy poco normal, me encontré que estaba totalmente vacío. La chica estaba encantada de ver que tenía un cliente a esas horas, así que me atendió servicialmente y nos pusimos a charlar. Me enseñó todos los juegos de te que tenía, de que época era cada uno, las teteras, me enseñó los pasteles que hacía ella cada día, los scones, Las mermeladas, en fin que después de hablar con ella de lo divino y de lo humano, me pedí un té especial y un scone, y ahí me senté un rato largo, a disfrutar. Y como no, le hablé de mis ansias empresariales, que más bien son miedos, y ella me contó cómo había empezado su negocio, como lo había desarrollado, y me dijo que todo me va a ir fenomenal, que tengo mucha experiencia y un gran espíritu. 

Por cierto, había también un cartel sobre lo que es "proper" y lo que no se debe hacer a la hora de tomar el té, por si os interesa, aquí lo mando. No hace falta que os diga que la mayoría ya lo sabía...


Esta es Nadia, la joven empresaria. Y Betty, la futura empresaria. 


He quedado con Nadia en volver un día de estos, cuando no tenga nada que hacer, o sea, cualquiera.
Y ahora voy a contaros lo que le pasó a Juan, bueno nos pasó a los dos, el otro día cuando estábamos dando un paseo en bicicleta, uno de esos días que Juan tenía libre. Hoy no quiere contarlo porque acabamos de volver de otro día libre corriendo por Londres y se ha enganchado a Big Bang Theory, la serie que vemos a todas horas. No sé si ya os he contado que el sistema de bicicletas es bastante sencillo, pagas dos libras y puedes usarla en periodos de media hora a lo largo de todo un día. En una de las paradas nos encontramos en Pall Mall, la calle del monopoly, y tuvimos que esperar 5 minutos antes de volver a coger las bicis. Había dos italianos parados al lado de sus dos flamantes minis tuneados superhorteras que querían pagar el ticket para aparcar una hora, y resulta que el sistema es complicado. Nos preguntaron si hablábamos Ingles y que si podíamos hacerles el favor de llamar desde sus móviles y hacer el pago, porque ellos ni papa. Juan se puso a llamar y después de mucho marque el 1, introduzca la matrícula, número de tarjeta, etc, consiguió validarles los dos tickets para que pudieran aparcar. Vamos, que ni santa Teresa de Jesus tiene tanta paciencia! Nos presentamos y Fabio y Leonardo, de Venecia, tan amables, nos quisieron invitar a una cerveza, pero claro, después de tanta molestia se quedarían otra vez sin tiempo, así que les dijimos que no, gracias. Eso sí, les enseñe la foto de mi mini y se pusieron muy contentos, y Giovanni fue su héroe de la tarde. 
 Seguimos con las bicis hasta Oxford Street para ver a Jorge trabajando. No le va a hacer ninguna gracia que suba la foto, pero para eso es mi blog. Es la única vez en mi vida que le veo ordenando ropa..., cousas veredes...
Como veis, tiene uniforme y aunque no le gusta nada, está muy guapo. 
Hoy Juan también ha tenido día libre y nos hemos ido a hacer turismo en bici.as bicis públicas no llegan hasta nuestra zona, así que nos cogemos el bus hasta una zona más céntrica y a partir de ahí, en bici a todas partes. Hemos comido con Peter cerca de la Senate House, y luego nos hemos ido dando saltitos por Londres hasta el Museo de Londres. Hacia mil años que no volvía y me ha encantado, sobre todo la zona victoriana y la 2 guerra mundial, les encanta y lo hacen muy bien, resulta muy interesante. 
Para volver hacia casa tuvimos que coger dos bicis y luego el bus. Fuimos por la zona de St Paul y the Strand, en plena hora punta con todo el mundo saliendo del trabajo así que fue un follón tremendo, un atasco increíble y millones de personas por todas partes. Hay que estar súper atenta a la calle, a los buses y taxis y a los coches y otras bicis que te pasan silbando, un poco estresante. Luego la zona de Mayfair la cruzamos por dentro y Juan no paraba de gritar cada vez que veía un cochazo tipo Aston Martin, Bentley, Masseratti y etc, o sea, todo el rato. Y árabes ricachones, todos, no dejan de asombrarte. Me asombran las señoras vestidas de arriba a abajo con esos trapos negros y con la cara tapada, las cucarachas, con muchas bolsas de tiendas carísimas, que digo yo que para qué tanto bolso de Louis Vitton, si están parapetadas debajo de esas mantas, qué o cuándo quieren presumir? En su casa? No lo sé.
Desde Oxford St hasta casa cogimos el 6, que pasa por Edgware Rd, cerca de Marble Arch, donde hay muchos restaurantes de comida libanesa con terrazas llenas de hombres fumando cachimbas, ni una mujer! Me apetece sentarme allí en medio y pedir una, qué pasaría? Por si acaso, no lo voy a intentar, por ahora.

Prefiero ir en bici, me siento más audaz que si voy andando, además soy claramente bajita para los estándares de esta gente, de hecho soy supermegabajita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario